Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿Crisis de la escuela?

Interesante entrevista al pedagogo francés Philippe Meirieu

"La crisis de la escuela es sobre todo una crisis de confianza en una institución que ya no acompaña aquello que buscamos para nuestros hijos", afirma. "No se trata de meter a todo el mundo en la misma horma y constatar simplemente quiénes tienen éxito y quiénes fracasan", aclara. "Una escuela inclusiva que no retiene la confianza de los padres augura su propio rechazo", confirma. "Si la escuela inclusiva es mediocre, va a generar esa periferia, esa multitud de escuelas que se presentan como escuelas de excelencia", sostiene.
Las definiciones se escuchan en francés. Las enuncia uno de los pedagogos y filósofos más respetados de la actualidad, el francés Philippe Meirieu. Su nombre resuena en el mundo académico tanto como en la esfera política: Meirieu ha estado al frente de algunas de las reformas clave de la escuela en Francia.
Lleva una vida pensando sobre la educación. Fue maestro. Profesor de secundaria. Formador de docentes. Y hoy enseña en la universidad francesa. Tiene una veintena de libros publicados. Frankenstein pedagogo, Carta a un joven profesor y Por qué enseñar hoy son de sus títulos más recorridos.
Fiel al estilo de sus textos, en la conversación se saltea todos los datos duros y va al meollo, a la esencia casi inasible de la educación, ese proceso delicado y siempre en riesgo. Lo capta como pocos. Habla con total rigor sobre la escuela, pero sin ningún interés en estadísticas, evaluaciones, rankings, porcentajes. Aire fresco.
Llegó a Buenos Aires invitado por el Área de Educación de Flacso, entre otros, para exponer sus ideas pedagógicas. Fue la semana pasada. Antes de su conferencia conversó con LA NACION.
  Entrevista .PINCHA AQUÍ

sábado, 26 de octubre de 2013

Reflexión

¿Fracaso escolar o fracaso social?

(Extracto de artículo publicado en INED 21)


Los sistemas educativos son los sistemas sociales más anacrónicos que existen en la sociedad del conocimiento. La aceleración del conocimiento ha superado la estructura y genésis principal del mismo. Enseñamos currículos fijados entre finales del s. XIX y el s. XX, con metodologías tradicionales en gran parte, que solo reproducen una inercia entre generaciones de profesores. Lo hemos dicho varias veces, el síndrome lampedusa: que todo cambie, para que todo siga igual.


Fijémonos en un acuerdo que cualquier corriente sociológica suscribiría: las sociedades del conocimiento son sociedades individualistas. Nuestro tiempo de trabajo y de ocio, nuestros gustos y opiniones, nuestro consumo y nuestras libertades en las sociedades del primer mundo, están moldeadas sobre esta frase: yo quiero. Gran parte de nuestras oraciones empiezan por el yo. Individualismo lingüístico, reflejo de esa modernidad donde nos hemos construido como individuos.


La educación formal nos ofrece otra fotografía social diferente. Aulas de treinta o más alumnos, donde gran parte del tiempo se ofrecen los mismos contenidos de la misma manera a todos. Currículos desfasados, metodologías tradicionales basadas en la clase magistral de arriba abajo, y un mundo digital ausente. Dos o tres horas de tecnología en clases sin infraestructura la mayoría de las veces, para aprender un word y un powerpoint que los nativos digitales saben utilizar mejor que la mayoría del profesorado. Una fotografía de gran parte del sistema educativo. Maticemos: gran parte, no todo.


Aún nos preguntamos por el fracaso escolar: desde INED21 queremos afirmar que no hay alumnos fracasados. Hay un sistema fracasado, un aburrimiento infinito para generaciones que no quieren lo mismo. Cuando vuelvan a hablar de alumnos que no quieren estudiar en este sistema, acuérdense: los alumnos son también individuos.

Opinión

                                                        

 ¿Qué es aprender?

 (Extracto de un artículo de Marina Escalona  publicado en el Blog inteligencia emocional)



En un momento en que la educación parece ser objeto de un debate centrado en la conveniencia o no de determinados modelos.Creemos que el cambio deseado viene del cambio individual de todos y cada uno de los que estamos en la difícil y maravillosa tarea de educar. Queremos llevar a las aulas creatividad, inteligencia emocional, respeto al proceso madurativo de cada niño así como estrategias que permitan la participación activa de los alumnos y el desarrollo de su talento, para apoyar, en suma, que el trabajo docente despliegue todo su potencial, pues es este la llave fundamental del cambio.

El primer paso en el camino del cambio hacia una nueva y mejor educación debería ser revisar entendemos por aprender. Aprender es hacer algo nuestro, que pase a formar parte de nosotros para siempre. Necesita de nuestra voluntad y deseo, de una dirección y elección personal y es, en el camino de este aprendizaje, en el que cada uno descubrimos nuestras capacidades y talentos. Perdura en nosotros en la medida que este descubrimiento del mundo implica a todo lo que somos (mente, emoción, cuerpo y espíritu). Aprender es ser humilde, acercarse a la realidad con cierta reverencia y ojos nuevos para amar lo que se mira, dispuestos a dejarnos atrapar por la grandeza de un nuevo hallazgo. Nos permite desarrollar habilidades, disciplinas y voluntades que nos harán, sin duda, mejores.


...Así que ahora no nos queda mas remedio que aprender y aprender todos, pero no solo un aprendizaje de datos, codos y repeticiones. Ahora nos queda pendiente un aprender mayúsculo, para estructurar y expresar lo que somos, para conectarnos con el mundo concreto y cercano que nos rodea, que nos lleve a un esfuerzo con sentido, a saber quién somos y qué podemos aportar al mundo desde la mejor versión de nosotros mismos, la versión única de cada ser humano.